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DOMINGO 06 JULIO, 2008
 
Nouvelle Vague

Por Andreu Boig

¿Qué me dicen de la reciente moda cinematográfica de los remakes?¿No les parece excesivo?¿No da escalofríos pensar que la industria está tan estancada que necesitan rememorar “belle temps” y volver a sagas que ya en su época resultaban interminables?¿Y qué me dicen de esos grupos que dejaron de serlo hace años, por eso de no saber ni qué tocar, pero que ahora vuelven a los escenarios para rememorar sus “éxitos”? Y, por Dios, no me refiero a los divinos Héroes, ellos es que son de otra galaxia, una galaxia donde nada pasa de moda, y donde sus canciones suenan como himnos. Pero volviendo al tema principal, ¿hay algo que merezca la pena dentro de todo este torbellino “retro” y de remakes al que nos tiene acostumbrado actualmente la industria discográfica?Seguro que sí, ustedes tendrán múltiples respuestas, todas aceptables, pero mi respuesta es sí, hay algo que merece la pena, un grupo con tanta calidad artística que se atreven a reinventar muchos de los clásicos de la new wave. ¡Y vaya si lo consiguen! Ellos son Nouvelle Vague, unos franceses que conquistan el oído de cualquiera con el ritmo propio que le dan a los clásicos de grupos como The Cure, Depeche Mode, Dead Kennedy's o Tuxedomoon.

Nouvelle Vague editó su primer álbum (de nombre homónimo) en 2004 con la discográfica Peacefrog. El grupo es un proyecto de los franceses Marc Collin y Olivier Libeaux. Ellos dos cuentan con todo un elenco de artistas o “chanteurs” como Silja, Gerald Toto, Phoebe Killdeer,Marina Celeste, Melanie Pain o Daniela D'Ambrosio...que se encargan de poner voz a las bellas composiciones.

Nouvelle Vague, su primer disco, es todo un ejercicio emocional para el oyente. Sobre todo si conoce de antemano las canciones versionadas, y más si esas canciones significaron o tuvieron lugar en un impecable momento de su vida. De ritmo suave y apacible, transforma versiones moviditas en auténticas baladas, o es capaz de poner ritmo de samba a canciones que, viendo el resultado, parecía que necesitaran de esa transformación para avanzar en el ideario del público. Toda evolución necesita de un esfuerzo o transformación. Y, en este caso, la trasformación es un éxito.

La idea original de reinventar clásicos de la new wave puede parece descabellada. Y sobre todo si a esa reinvención le añades, como si fuera un azucarillo, un sonido que te transporta a un pequeño recobeco de la realidad donde todo es tranquilo y rebelde, utópico y dificil. Puede tener cierto rollo intelectualoide francés, pero ver como este grupo transforma la melancólica y vibrante “Love will tear us apart” de Joy Division en una bossa nova de melancolía más pronunciada, hace que, como mínimo, te dignes a escuchar el resto del disco.

Tomas asiento, enciendes lo que tengas que encender, y, dentro de ese silencio que acompaña a los instantes previos del disfrute del album, le das a “reproducir”. Tras la versión de Joy Division hay mucho que destacar. Primeramente la que antes se cruza con nosotros, “Just can't get enough”, de Depeche Mode, un primigenio tecnopop transformado en alegre y bella samba. O la impresionante versión de “Guns of Brixton” de The Clash: canción punk de protesta versionada de tal modo que parece transportarte a un café parisino de los años '60, donde crees oir cantar a una mujer de grandes ojos que, mientras entona con gran garbo su sinfonía de protesta, apaga los últimos resquicios de su cigarrillo de liar. ¿Dónde está esa mujer? Me pareció verla....

Una canción más y nos topamos con una versión de Public Image Limited, “This Is Not A Love Song”, un ritmo que a todos sonará, pero que queda sumergido en la pura atmósfera de Nouvelle Vague, para convertirse en una pieza relajada, sensual, de ritmos que cabrían en jazz o soul. Me recuerdan en cierto modo al mejor Marlango (es decir, a todo el Marlango). Más adelante está el espíritu contestarario juvenil latente en “Teenage Kicks” de The Undertones. En este caso, los franceses nos proponen ritmos suaves, ritmicos, tranquilos y alegres, como si entrara en nuestra habitación una fresca brisa que nos relajara cuerpo y alma. En este mismo LP, encontramos “Psyche” de Killing Joke. Tiene algo, esta versión, que parece trasladarte a un ambiente mágico, donde voces tétricas acompañan a una melodía envolvente y casi tenebrosa.
En 2006, tras el buen arranque en cuanto a público y ventas, editan “Bande á part”. Este album no podía comenzar mejor, gracias a la versión de “The Killing Moon” de Echo and the Bunnymen. Curiosamente, esta pieza forma parte, junto a la de Joy Division, de la banda sonora de la película “Donnie Darko”, que se caracteriza por su envolvente música, perfectamente compenetrada con la extraña pero fantástica historia de Donnie. Pero la version de Nouvelle Vague vuelve a retrotaernos a ese café parisino del que hablábamos antes, esta vez acompañado por una singular ambientación sonora, y el tranquilo y agradable estilo de estos franceses. También cabe destacar en este disco la bella y pegadiza versión de “Dance With Me” de Lords Of The New Church, o la conocida “Heart Of Glass” de Blondie, a la que Nouvelle Vague le añade el acordeón y sus ritmos franceses y un estilo fresco y alegre.

Si habeis llegado hasta aquí, y os interesa verlos en directo, no estamos de enhorabuena, pues pasaron hace poco por España, concretamente el 23 de Octubre en la sala Greenspace de Valencia. Aún no sabemos cuando volverán por aquí. Mientras tanto les invitamos a disfrutar de sus dulces ritmos y su agradable mezcla de estilos. Esperemos que esta “nueva ola” llegue más allá del arenal y llegue a trasnformarse en un autético tsunami, pues calidad y voluntad no les faltan a estos franceses.